Bendecida noche tenga usted hermano, me puede informar en donde aparece en la biblia la palabra reclamar sus promesas, me encantan todas su audios ,están bien sustentados con la excepción de la palabra reclamo, si puede aclárame la
La humildad tiene un gran valor a los ojos de Jehová. Aunque Dios no le debe nada a la humanidad, debido a su bondad inmerecida está dispuesto a mostrar misericordia y favor a los que se humillan delante de Él. Esas personas muestran que no confían o se jactan en sí mismos, sino que buscan a Dios y desean hacer su voluntad. Como dijeron los escritores cristianos inspirados Santiago y Pedro, “Dios se opone a los altivos, pero da bondad inmerecida a los humildes”. (Santiago 4:6; 1Pedro 5:5.)
En su famoso Sermón del Monte, Jesucristo, el mayor profeta de Dios, apoyó a Sofonías como profeta verdadero de Dios al hablar palabras que son notablemente similares al consejo de Sofonías en el capítulo 2, versículo 3: “Busquen a Jehová, todos ustedes los mansos de la tierra […] Busquen justicia, busquen mansedumbre”. El consejo de Jesús fue: “Sigan, pues, buscando primero el reino y la justicia de Dios”. (Mat. 6:33.) Los que buscan primero el Reino de Dios deben guardarse de la indiferencia de que advirtió Sofonías cuando habló de “los que están retrayéndose de seguir a Jehová y […] los que no han buscado a Jehová ni han inquirido de él” y “que dicen en su corazón: ‘Jehová no hará bien, y no hará mal’”. (Sofonías. 1:6, 12.) En su carta a los Hebreos, Pablo habla igualmente de un día de juicio venidero y advierte contra el retraerse. Añade: “Ahora bien, nosotros no somos de la clase que se retrae para destrucción, sino de la clase que tiene fe que resulta en conservar viva el alma”. (Hebreos. 10:30, 37-39.) No es a los que abandonan fácilmente lo que han iniciado ni a los que no muestran aprecio, sino a los que humilde y solícitamente buscan a Jehová con fe a quienes el profeta dice: “Probablemente se les oculte en el día de la cólera de Jehová”. ¿Por qué dice “probablemente”? Porque la salvación final depende del derrotero que siga la persona. (Mateo. 24:13.) Esto también nos recuerda que no podemos abusar de la misericordia de Dios. La profecía de Sofonías no deja dudas en cuanto a lo repentinamente que llegará ese día sobre el que esté confiado. (Sofonías. 2:3; 1:14, 15; 3:8.)
Ninguno de nosotros está en posición de merecer los dones de Dios, y menos que todo de merecer el don de la vida. Pero podemos manifestarnos dignos del don de vida eterna y sus promesas demostrando ahora, con los dones que tenemos, que usaremos apropiadamente el don de vida eterna cuando Dios nos lo dé por Cristo Jesús. Con ese fin tenemos que cultivar la amistad de Dios dedicando todo nuestro tiempo, energía y medios a la obra de hacer propiedad nuestra este don de la vida eterna. Eso significa el dedicarnos a Jehová y luego manifestarnos fieles a esa dedicación.—Salmo. 49:6-9; Mateo. 19:21; Lucas. 16:9.
Considere esta ilustración usada por Jesucristo: “¿Quién es el hombre entre ustedes a quien su hijo pide pan,… no le dará una piedra, ¿verdad? O, quizás, le pida un pescado,… no le dará una serpiente, ¿verdad? Por lo tanto, si ustedes, aunque son inicuos, saben dar buenos dones a sus hijos, ¿con cuánta más razón dará su Padre que está en los cielos cosas buenas a los que le piden?”—Mateo. 7:9-11.
Pero, ¿generalmente les da un padre humano a sus hijos todas las cosas sin excepción que le piden? ¿Qué pasa si los hijos son exigentes, aun arrogantes, al pedir cosas? ¿Qué pasa si han deshonrado a la familia por mala conducta, o sus pedidos son irrazonables, egoístas, o van en contra de las normas de su padre? Si alguno de estos factores u otros semejantes figuran en el asunto, probablemente el padre rehusará los pedidos de sus hijos. En principio, esto también es verdad con respecto al Padre celestial.
Las personas que desean que Dios las oiga tienen que acercarse a Él con verdadera humildad, haciéndolo por medio de su Hijo Jesucristo. El que éste es ahora el único medio de acercarse lo hacen patente las siguientes palabras de Jesús a sus discípulos: “Cualquier cosa que ustedes pidan en mi nombre, esto lo haré, para que el Padre sea glorificado con respecto al Hijo.” “Nadie viene al Padre sino por mí.”—Juan 14:13, 6.
Además, el individuo que le ore a Dios tiene que hacerlo por motivos correctos. No puede estar practicando lo que Dios condena y esperar recibir las promesas y el favor de Dios.—Isaias. 1:15-17.
mayo 13, 2022 a las 2:41 am
Bendecida noche tenga usted hermano, me puede informar en donde aparece en la biblia la palabra reclamar sus promesas, me encantan todas su audios ,están bien sustentados con la excepción de la palabra reclamo, si puede aclárame la
mayo 13, 2022 a las 8:53 am
La humildad tiene un gran valor a los ojos de Jehová. Aunque Dios no le debe nada a la humanidad, debido a su bondad inmerecida está dispuesto a mostrar misericordia y favor a los que se humillan delante de Él. Esas personas muestran que no confían o se jactan en sí mismos, sino que buscan a Dios y desean hacer su voluntad. Como dijeron los escritores cristianos inspirados Santiago y Pedro, “Dios se opone a los altivos, pero da bondad inmerecida a los humildes”. (Santiago 4:6; 1Pedro 5:5.)
En su famoso Sermón del Monte, Jesucristo, el mayor profeta de Dios, apoyó a Sofonías como profeta verdadero de Dios al hablar palabras que son notablemente similares al consejo de Sofonías en el capítulo 2, versículo 3: “Busquen a Jehová, todos ustedes los mansos de la tierra […] Busquen justicia, busquen mansedumbre”. El consejo de Jesús fue: “Sigan, pues, buscando primero el reino y la justicia de Dios”. (Mat. 6:33.) Los que buscan primero el Reino de Dios deben guardarse de la indiferencia de que advirtió Sofonías cuando habló de “los que están retrayéndose de seguir a Jehová y […] los que no han buscado a Jehová ni han inquirido de él” y “que dicen en su corazón: ‘Jehová no hará bien, y no hará mal’”. (Sofonías. 1:6, 12.) En su carta a los Hebreos, Pablo habla igualmente de un día de juicio venidero y advierte contra el retraerse. Añade: “Ahora bien, nosotros no somos de la clase que se retrae para destrucción, sino de la clase que tiene fe que resulta en conservar viva el alma”. (Hebreos. 10:30, 37-39.) No es a los que abandonan fácilmente lo que han iniciado ni a los que no muestran aprecio, sino a los que humilde y solícitamente buscan a Jehová con fe a quienes el profeta dice: “Probablemente se les oculte en el día de la cólera de Jehová”. ¿Por qué dice “probablemente”? Porque la salvación final depende del derrotero que siga la persona. (Mateo. 24:13.) Esto también nos recuerda que no podemos abusar de la misericordia de Dios. La profecía de Sofonías no deja dudas en cuanto a lo repentinamente que llegará ese día sobre el que esté confiado. (Sofonías. 2:3; 1:14, 15; 3:8.)
Ninguno de nosotros está en posición de merecer los dones de Dios, y menos que todo de merecer el don de la vida. Pero podemos manifestarnos dignos del don de vida eterna y sus promesas demostrando ahora, con los dones que tenemos, que usaremos apropiadamente el don de vida eterna cuando Dios nos lo dé por Cristo Jesús. Con ese fin tenemos que cultivar la amistad de Dios dedicando todo nuestro tiempo, energía y medios a la obra de hacer propiedad nuestra este don de la vida eterna. Eso significa el dedicarnos a Jehová y luego manifestarnos fieles a esa dedicación.—Salmo. 49:6-9; Mateo. 19:21; Lucas. 16:9.
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mayo 13, 2022 a las 9:05 am
Considere esta ilustración usada por Jesucristo: “¿Quién es el hombre entre ustedes a quien su hijo pide pan,… no le dará una piedra, ¿verdad? O, quizás, le pida un pescado,… no le dará una serpiente, ¿verdad? Por lo tanto, si ustedes, aunque son inicuos, saben dar buenos dones a sus hijos, ¿con cuánta más razón dará su Padre que está en los cielos cosas buenas a los que le piden?”—Mateo. 7:9-11.
Pero, ¿generalmente les da un padre humano a sus hijos todas las cosas sin excepción que le piden? ¿Qué pasa si los hijos son exigentes, aun arrogantes, al pedir cosas? ¿Qué pasa si han deshonrado a la familia por mala conducta, o sus pedidos son irrazonables, egoístas, o van en contra de las normas de su padre? Si alguno de estos factores u otros semejantes figuran en el asunto, probablemente el padre rehusará los pedidos de sus hijos. En principio, esto también es verdad con respecto al Padre celestial.
Las personas que desean que Dios las oiga tienen que acercarse a Él con verdadera humildad, haciéndolo por medio de su Hijo Jesucristo. El que éste es ahora el único medio de acercarse lo hacen patente las siguientes palabras de Jesús a sus discípulos: “Cualquier cosa que ustedes pidan en mi nombre, esto lo haré, para que el Padre sea glorificado con respecto al Hijo.” “Nadie viene al Padre sino por mí.”—Juan 14:13, 6.
Además, el individuo que le ore a Dios tiene que hacerlo por motivos correctos. No puede estar practicando lo que Dios condena y esperar recibir las promesas y el favor de Dios.—Isaias. 1:15-17.