Cada día podemos hallar muchas ocasiones para conversar con nuestro Padre en el cielo. No se requiere cierta posición especial ni hay ninguna formalidad que seguir. El apóstol Pablo, después de describir nuestra armadura espiritual, siguió con estas palabras: “Mientras que con toda forma de oración y ruego se ocupan en orar en toda ocasión en espíritu.”—Efesios. 6:18.
El arrodillarse cuando uno ora le ayuda a tener la correcta actitud mental. Es una manera sumamente respetuosa de acercarse al Soberano del universo. (Efesios. 3:14) En algunos países la costumbre es inclinarse ante la gente. Es sumamente adecuado inclinarse ante la Mayor Persona viva. La invitación del Salmo 95:6 es: “Oh vengan, adoremos e inclinémonos; arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor.” Es sencillamente maravilloso pensar que no se necesita ninguna cita; a cualquier hora o en cualquier parte se puede hacer una petición breve o una expresión de gratitud a Dios por medio del conducto, Cristo Jesús.—Juan 16:23.
El hablar con Dios es asunto del corazón así como de la mente. El salmista enfatizó este punto, diciendo: “He llamado con todo mi corazón. Respóndeme, oh Jehová.” (Sal. 119:145) En vez de una posición física especial para orar o un lugar especial, lo que uno dice y el motivo detrás de las palabras es lo que vale.
Jesús recomendólo que leemos en Mateo. 6:7
«Y al orar, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que serán oídos por su palabrería.»
No es bueno aprender las palabras de memoria con este propósito. En la oración sincera las ideas y los pensamientos son los que significan más. La adoración tiene que ser de corazón, no simplemente de labios. (Mateo. 15:8) Es provechoso y ayuda a la concentración procurar un lugar tranquilo para hablar con Dios.—Vea Mateo 6:6; Marcos 1:35; Lucas 9:18.
mayo 28, 2022 a las 5:17 am
Cada día podemos hallar muchas ocasiones para conversar con nuestro Padre en el cielo. No se requiere cierta posición especial ni hay ninguna formalidad que seguir. El apóstol Pablo, después de describir nuestra armadura espiritual, siguió con estas palabras: “Mientras que con toda forma de oración y ruego se ocupan en orar en toda ocasión en espíritu.”—Efesios. 6:18.
El arrodillarse cuando uno ora le ayuda a tener la correcta actitud mental. Es una manera sumamente respetuosa de acercarse al Soberano del universo. (Efesios. 3:14) En algunos países la costumbre es inclinarse ante la gente. Es sumamente adecuado inclinarse ante la Mayor Persona viva. La invitación del Salmo 95:6 es: “Oh vengan, adoremos e inclinémonos; arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor.” Es sencillamente maravilloso pensar que no se necesita ninguna cita; a cualquier hora o en cualquier parte se puede hacer una petición breve o una expresión de gratitud a Dios por medio del conducto, Cristo Jesús.—Juan 16:23.
El hablar con Dios es asunto del corazón así como de la mente. El salmista enfatizó este punto, diciendo: “He llamado con todo mi corazón. Respóndeme, oh Jehová.” (Sal. 119:145) En vez de una posición física especial para orar o un lugar especial, lo que uno dice y el motivo detrás de las palabras es lo que vale.
Jesús recomendólo que leemos en Mateo. 6:7
«Y al orar, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que serán oídos por su palabrería.»
No es bueno aprender las palabras de memoria con este propósito. En la oración sincera las ideas y los pensamientos son los que significan más. La adoración tiene que ser de corazón, no simplemente de labios. (Mateo. 15:8) Es provechoso y ayuda a la concentración procurar un lugar tranquilo para hablar con Dios.—Vea Mateo 6:6; Marcos 1:35; Lucas 9:18.