La Biblia muestra que la “luz [de Dios] a las naciones” no se apagaría una vez que Jesús abandonara la escena terrestre. Unos quince años después de la muerte del Mesías, los misioneros Pablo y Bernabé aplicaron la profecía de Isaías 49:6 a los discípulos y hermanos espirituales de Cristo, pues dijeron: “Dios nos ha impuesto el mandamiento con estas palabras: ‘Te he nombrado como luz de naciones, para que seas una salvación hasta la extremidad de la tierra’” (Hechos 13:47). Antes de morir, Pablo pudo afirmar que las buenas nuevas de salvación no solo se habían proclamado a los judíos, sino a “toda la creación que está bajo el cielo” (Colosenses 1:6, 23). En nuestros días, también nosotros somos debemos ser portadores de luz mediante nuestro modo de vivir y nuestro testimonio de las buenas nuevas. Si hemos de recibir la luz de la verdad será de los siervos de Dios que la obtendremos, pues Jesús dijo de ellos: “Ustedes son la luz del mundo.” ¿Qué han de hacer con esa luz? No ocultarla; más bien, dijo él, “resplandezca la luz de ustedes delante de los hombres, para que vean sus obras excelentes y den gloria a su Padre que está en los cielos.” (Mateo. 5:14-16) Las “obras excelentes” identifican a los individuos como personas excelentes… obras como las que producen familias excelentes y hogares ordenados, empleados honrados y congregaciones de cristianos que se tienen amor genuino unos a otros.
«De este modo todos sabrán que ustedes son mis discípulos: si se tienen amor unos a otros”
Juan 13:35. [email protected]
mayo 11, 2022 a las 6:55 am
La Biblia muestra que la “luz [de Dios] a las naciones” no se apagaría una vez que Jesús abandonara la escena terrestre. Unos quince años después de la muerte del Mesías, los misioneros Pablo y Bernabé aplicaron la profecía de Isaías 49:6 a los discípulos y hermanos espirituales de Cristo, pues dijeron: “Dios nos ha impuesto el mandamiento con estas palabras: ‘Te he nombrado como luz de naciones, para que seas una salvación hasta la extremidad de la tierra’” (Hechos 13:47). Antes de morir, Pablo pudo afirmar que las buenas nuevas de salvación no solo se habían proclamado a los judíos, sino a “toda la creación que está bajo el cielo” (Colosenses 1:6, 23). En nuestros días, también nosotros somos debemos ser portadores de luz mediante nuestro modo de vivir y nuestro testimonio de las buenas nuevas. Si hemos de recibir la luz de la verdad será de los siervos de Dios que la obtendremos, pues Jesús dijo de ellos: “Ustedes son la luz del mundo.” ¿Qué han de hacer con esa luz? No ocultarla; más bien, dijo él, “resplandezca la luz de ustedes delante de los hombres, para que vean sus obras excelentes y den gloria a su Padre que está en los cielos.” (Mateo. 5:14-16) Las “obras excelentes” identifican a los individuos como personas excelentes… obras como las que producen familias excelentes y hogares ordenados, empleados honrados y congregaciones de cristianos que se tienen amor genuino unos a otros.
«De este modo todos sabrán que ustedes son mis discípulos: si se tienen amor unos a otros”
Juan 13:35.
[email protected]