Dios les mandó a los israelitas que honraran a sus padres. Al añadir una promesa a este mandato, les dio una razón más para obedecerlo. El criterio de Dios no ha cambiado. Las verdades básicas en las que se basa esa Ley siguen siendo igual de válidas hoy, y por eso son importantes para los cristianos (Colosenses 3:20).
Los hijos —sin importar la edad que tengan— honran a sus padres si los respetan y obedecen (Levítico 19:3; Proverbios 1:8). Incluso cuando ya son adultos y han formado su propia familia, siguen preocupándose con cariño por sus padres y ayudándolos. Por ejemplo, se aseguran de que estén bien cuidados cuando ya son mayores, y hasta los ayudan económicamente en caso de que sea necesario (Mateo 15:4-6; 1 Timoteo 5:4, 8).
Los israelitas tenían que honrar a su padre y también a su madre; así reconocían el papel tan importante que tiene la madre en la familia (Proverbios 6:20; 19:26). Los hijos de hoy deberían hacer lo mismo.
Eso sí, el mandato de honrar a los padres siempre ha tenido límites. Los hijos israelitas no tenían que obedecer a sus padres —ni a ninguna otra persona— si eso significaba desobedecer a Dios (Deuteronomio 13:6-8). Hoy también, los cristianos deben “obedecer a Dios como gobernante más bien que a los hombres” (Hechos 5:29).
En la Ley que Dios le dio a Israel, les prometió a los hijos que, si honraban a sus padres, vivirían mucho tiempo y les iría bien en la tierra que él les iba a dar (Deuteronomio 5:16). Evitarían el castigo que se daba a los hijos adultos que pasaban por alto la ley de Dios y se rebelaban contra sus padres (Deuteronomio 21:18-21). Las verdades básicas que hay detrás de esas leyes no han cambiado con el paso del tiempo (lea Efesios 6:1-3). Seamos jóvenes o mayores, somos responsables ante nuestro Creador. Y él cumplirá su promesa: los hijos que obedezcan a Dios y a sus padres vivirán mucho tiempo. De hecho, tienen la esperanza de vivir para siempre
(Lea 1 Timoteo 4:8; 6:18, 19).
Amén!!! Amo y valoro mucho éste mandamiento, agradezco a Dios x haber tenido la oportunidad d comprender y poner en práctica su ley a tiempo y seguirlo haciendo hoy en día. Gracias por la enseñanza Faustino, Dios bendiga y siga usando su vida. Paz
«Por eso nosotros también le damos constantemente gracias a Dios, porque, cuando ustedes recibieron la palabra de Dios —que oyeron por medio de nosotros—, no la aceptaron como palabra de hombres, sino como lo que de verdad es, como palabra de Dios, la cual también está actuando en ustedes, los creyentes.»
1 Tesalonicenses 2:13
Es un verdadero gozo el de poder ayudar a los de buena voluntad a crecer en entendimiento y madurez cristianos.
Después de haber llegado a un conocimiento de la verdad no se tiene la intención de que ésta se guarde egoístamente cual tesoro, sino que ha de usarse como un depósito maravilloso, sabiamente en el servicio del Reino. A menudo podemos dar gracias a nuestro Hacedor, que nos dio el don del habla de modo que podemos hablar y decir a otros las maravillosas verdades que hemos aprendido de la Biblia.
«Por su parte, el Dios que da paz aplastará dentro de poco a Satanás bajo los pies de ustedes. Que la bondad inmerecida de nuestro Señor Jesús esté con [usted]es» Romanos 16:20.
mayo 8, 2022 a las 5:07 am
Dios les mandó a los israelitas que honraran a sus padres. Al añadir una promesa a este mandato, les dio una razón más para obedecerlo. El criterio de Dios no ha cambiado. Las verdades básicas en las que se basa esa Ley siguen siendo igual de válidas hoy, y por eso son importantes para los cristianos (Colosenses 3:20).
Los hijos —sin importar la edad que tengan— honran a sus padres si los respetan y obedecen (Levítico 19:3; Proverbios 1:8). Incluso cuando ya son adultos y han formado su propia familia, siguen preocupándose con cariño por sus padres y ayudándolos. Por ejemplo, se aseguran de que estén bien cuidados cuando ya son mayores, y hasta los ayudan económicamente en caso de que sea necesario (Mateo 15:4-6; 1 Timoteo 5:4, 8).
Los israelitas tenían que honrar a su padre y también a su madre; así reconocían el papel tan importante que tiene la madre en la familia (Proverbios 6:20; 19:26). Los hijos de hoy deberían hacer lo mismo.
Eso sí, el mandato de honrar a los padres siempre ha tenido límites. Los hijos israelitas no tenían que obedecer a sus padres —ni a ninguna otra persona— si eso significaba desobedecer a Dios (Deuteronomio 13:6-8). Hoy también, los cristianos deben “obedecer a Dios como gobernante más bien que a los hombres” (Hechos 5:29).
En la Ley que Dios le dio a Israel, les prometió a los hijos que, si honraban a sus padres, vivirían mucho tiempo y les iría bien en la tierra que él les iba a dar (Deuteronomio 5:16). Evitarían el castigo que se daba a los hijos adultos que pasaban por alto la ley de Dios y se rebelaban contra sus padres (Deuteronomio 21:18-21). Las verdades básicas que hay detrás de esas leyes no han cambiado con el paso del tiempo (lea Efesios 6:1-3). Seamos jóvenes o mayores, somos responsables ante nuestro Creador. Y él cumplirá su promesa: los hijos que obedezcan a Dios y a sus padres vivirán mucho tiempo. De hecho, tienen la esperanza de vivir para siempre
(Lea 1 Timoteo 4:8; 6:18, 19).
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mayo 8, 2022 a las 5:33 pm
Amen🙏♥️😀
mayo 9, 2022 a las 11:10 am
Amén 🙏 qué bello
mayo 9, 2022 a las 12:53 pm
Amén!!! Amo y valoro mucho éste mandamiento, agradezco a Dios x haber tenido la oportunidad d comprender y poner en práctica su ley a tiempo y seguirlo haciendo hoy en día. Gracias por la enseñanza Faustino, Dios bendiga y siga usando su vida. Paz
mayo 9, 2022 a las 4:40 pm
«Por eso nosotros también le damos constantemente gracias a Dios, porque, cuando ustedes recibieron la palabra de Dios —que oyeron por medio de nosotros—, no la aceptaron como palabra de hombres, sino como lo que de verdad es, como palabra de Dios, la cual también está actuando en ustedes, los creyentes.»
1 Tesalonicenses 2:13
Es un verdadero gozo el de poder ayudar a los de buena voluntad a crecer en entendimiento y madurez cristianos.
Después de haber llegado a un conocimiento de la verdad no se tiene la intención de que ésta se guarde egoístamente cual tesoro, sino que ha de usarse como un depósito maravilloso, sabiamente en el servicio del Reino. A menudo podemos dar gracias a nuestro Hacedor, que nos dio el don del habla de modo que podemos hablar y decir a otros las maravillosas verdades que hemos aprendido de la Biblia.
«Por su parte, el Dios que da paz aplastará dentro de poco a Satanás bajo los pies de ustedes. Que la bondad inmerecida de nuestro Señor Jesús esté con [usted]es» Romanos 16:20.
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