La humildad es una cualidad que se puede cultivar. Ante todo, es preciso que uno tenga el deseo de ser humilde. Esta inclinación ciertamente es acrecentada por la lectura de la Biblia. En ella aprendemos que “Dios se opone a los altivos, mas da bondad inmerecida a los humildes.” (Santiago. 4:6) Llegamos a apreciar que Dios quiere que ‘seamos humildes al andar con’ él. (Miqueas. 6:8, edición de 1960) De modo que nuestro deseo de agradar a Dios nos hace querer desarrollar la cualidad de humildad.
Conectado estrechamente con esto está el asunto de tener un buen aprecio de nuestra relación con Dios. Hemos de tenerle un temor apropiado, es decir, un respeto que infunda temor reverencial, un temor de desagradarle, sabiendo que lo que él requiere de nosotros es correcto. (Salmo. 111:10; Proverbios. 8:13) Y Salomón enlazó el temer a Dios con la humildad cuando dijo: “El resultado de la humildad y del temor de Jehová es riquezas y gloria y vida.”—Proverbios. 22:4.
El ejemplo del Todopoderoso de humildad también nos ayuda. (2 Samuel. 22:36; Salmo. 18:35) Él ejerce misericordia y compasión sobre los pecadores; sí, fue hasta el grado de proveer a su Hijo como sacrificio por los pecados del hombre. (1 Juan 4:10) Si Dios, el más grande personaje del universo, es humilde, ¿no deberíamos serlo igualmente nosotros que somos criaturas insignificantes?
El modelo que Jesús puso también es uno que debemos imitar si somos cristianos, seguidores de Cristo. (1 Pedro. 2:21) ¿No se predijo que él sería “humilde” cuando entrara a Jerusalén para presentarse como rey? (Zacarías. 9:9; Mateo. 21:5) Como la Palabra, el Hijo primogénito de Dios en el cielo, el que vino a ser Jesús ciertamente tenía una posición eminente, pero “hallándose en estilo de hombre, se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte.” Y Pablo sabiamente aconsejó a la congregación filipense: “Retengan en ustedes esta actitud mental que también hubo en Cristo Jesús,” y esa actitud mental incluye la cualidad de humildad. (Filipenses. 2:5-8) Como hombre en la Tierra, Jesús habló de la preciosidad del atributo de humildad, animando a sus discípulos a ser humildes como un niñito, y recordándoles que “el que se humille será ensalzado.”—Mateo. 23:12; 18:4. [email protected]
mayo 7, 2022 a las 2:45 am
Amen ♥️🌹🕯️🙏
mayo 7, 2022 a las 3:46 am
Que bello mensaje.
Esa es la recompensa.
mayo 7, 2022 a las 5:11 am
La humildad es una cualidad que se puede cultivar. Ante todo, es preciso que uno tenga el deseo de ser humilde. Esta inclinación ciertamente es acrecentada por la lectura de la Biblia. En ella aprendemos que “Dios se opone a los altivos, mas da bondad inmerecida a los humildes.” (Santiago. 4:6) Llegamos a apreciar que Dios quiere que ‘seamos humildes al andar con’ él. (Miqueas. 6:8, edición de 1960) De modo que nuestro deseo de agradar a Dios nos hace querer desarrollar la cualidad de humildad.
Conectado estrechamente con esto está el asunto de tener un buen aprecio de nuestra relación con Dios. Hemos de tenerle un temor apropiado, es decir, un respeto que infunda temor reverencial, un temor de desagradarle, sabiendo que lo que él requiere de nosotros es correcto. (Salmo. 111:10; Proverbios. 8:13) Y Salomón enlazó el temer a Dios con la humildad cuando dijo: “El resultado de la humildad y del temor de Jehová es riquezas y gloria y vida.”—Proverbios. 22:4.
El ejemplo del Todopoderoso de humildad también nos ayuda. (2 Samuel. 22:36; Salmo. 18:35) Él ejerce misericordia y compasión sobre los pecadores; sí, fue hasta el grado de proveer a su Hijo como sacrificio por los pecados del hombre. (1 Juan 4:10) Si Dios, el más grande personaje del universo, es humilde, ¿no deberíamos serlo igualmente nosotros que somos criaturas insignificantes?
El modelo que Jesús puso también es uno que debemos imitar si somos cristianos, seguidores de Cristo. (1 Pedro. 2:21) ¿No se predijo que él sería “humilde” cuando entrara a Jerusalén para presentarse como rey? (Zacarías. 9:9; Mateo. 21:5) Como la Palabra, el Hijo primogénito de Dios en el cielo, el que vino a ser Jesús ciertamente tenía una posición eminente, pero “hallándose en estilo de hombre, se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte.” Y Pablo sabiamente aconsejó a la congregación filipense: “Retengan en ustedes esta actitud mental que también hubo en Cristo Jesús,” y esa actitud mental incluye la cualidad de humildad. (Filipenses. 2:5-8) Como hombre en la Tierra, Jesús habló de la preciosidad del atributo de humildad, animando a sus discípulos a ser humildes como un niñito, y recordándoles que “el que se humille será ensalzado.”—Mateo. 23:12; 18:4.
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mayo 7, 2022 a las 5:43 pm
Gracias se los agradezco de corazón
mayo 7, 2022 a las 11:35 pm
Me gusta mucho cuando hacen comentarios productivos y dejan las citas bíblicas.
Feliz y bendecida semana